Vomitar no me hace feliz…

 De hecho, es de las peores cosas (que conozco) que me pueden pasar y es de las pocas cosas que me hacen llorar de miedo antes de que sucedan. Cuando sé que tiene que pasar para poderme sentir mejor y cuando sé que va a pasar porque mi cuerpo no encontró alternativa para aliviar el malestar empieza el pánico.

Mi primer instinto es caminar de un lado a otro para tranquilizar el hormigueo que siento en la garganta y la frustración que me invade al escuchar una vocecita en mi interior que me dice “hoy no puedes escapar”. Ya lo sé. Mi respiración se altera y siento los latidos de mi corazón golpeando mi pecho. Mis manos empiezan a sudar. “Es para que te sientas mejor” me repito una y otra vez. Y ante la impotencia que siento al saber que no lo podré evitar, que no hay alternativa vienen las ganas de llorar, acompañadas de mi voluntad cediendo con pequeñas sensaciones de asco. Mis ojos se humedecen de pronto y quiero tirarme al piso a llorar. Camino hacia el baño donde vuelvo a sentirme capaz de vencer a mi estómago al ver el sanitario. “No necesitas vomitar”, me digo tratando de convencerme. Pero un retorcijón en el estómago se burla de mí y me dice lo contrario. No hay salida.

Después de un par de minutos de angustia, de darle vueltas al tema, no muy convencida me hinco en el piso y espero no mucho la primera arcada; nada. La segunda; nada. La tercera, ya viene acompañada, y sin tiempo de tomar aire vienen la cuarta y la quinta. “No más, por favor” pienso llorando. Respiro hondo; sexta, séptima. Empieza un llanto más intenso y crece el asco y siento que esto nunca va a terminar; el sabor, el olor, ¿cómo los ignoro? Octava, novena, décima. 

Caigo al piso vencida, sudada, llena de lágrimas, moqueando. Sigo llorando. Por fin el hormigueo en la garganta se empieza a disipar. Quiero ceder de nuevo pero logró controlarme. El asco desaparece poco a poco, mi estómago se siente menos cargado. Respiro hondo y pienso “¿ya, verdad? No mamen.”

Jalo la palanquita del sanitario y me quedo sentada un rato en el piso del baño.

¿Cómo es posible que haya quienes se provoquen esto a diario?

~ por Piwita en mayo 17, 2016.

Una respuesta to “Vomitar no me hace feliz…”

  1. Aqui es donde tienes que pensar “Necesito tragar menos en las noches y con menos irritantes” jajaja para que no sufras tanto.

    Pero si es uno de los eventos fisicos mas incomodos y molestos que existen. Uno quiere que pase y YA.

    Besitos❤

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