De Vuelta al Des-Olvido

Carezco de razones sinceras para justificar mi ausencia en este espacio.

Honestamente de un tiempo para acá se ha ido deteriorando en mí el amor hacia mi persona. Fueron olvidos que lentamente se colaron, huecos que ventajosos se acomodaron en mi cabeza y lo poco que recuerdo de mí durante el día se reduce a necedades y nimiedades. Lagunas mentales selectivas.

Ahora que sé el camino que debo tomar, pensé que las cosas serían considerablemente sencillas y no. Falta ese pequeño paso falto de valor para poner los pies sobre el camino y empezarlo a recorrer. Sí, porque estoy a la orilla de él observando y criticando transeúntes que se mueven a trompicones por el sendero; pero al menos se mueven.  Y yo sencillamente los señalo y me río (desgraciada).

Podría decirse que ayer tuve una epifanía.

Y podría contarles que hoy tuve una epifanía adicional.

Ha sido una semana epifanesca.

Las epifanías llevan usualmente a la decisión, que a su vez conlleva al valor y finalmente a la acción. Bueno yo estoy en el paso de la decisión.

Ayer caí en la cuenta de que la mayor parte de mis problemas emocionales están cimentados sobre la misma base y yo los veía como eventos aislados. Ayer caí en la cuenta de que la solución a mis “problemas” está nada más que en mis manos (y en mis ganas de sacrificarme).

Pero he vivido ciega. Y no, nadie me ha cegado más que yo misma. La venda es la cobardía y la comodidad. La venda es la expectativa mía sobre otros. Y la venda por supuesto es mi soberbia, terquedad y constante y repetitiva negación. Es algo así como una autohipnosis del inconsciente quien pese a todo lo que digan sobre él, pues sí, es canijo (por no decir un hijo de puta).

En pocas palabras, todos mis problemas se reducen a alucines míos. Y con alucines me refiero a delirios de grandeza donde me siento el centro del universo y pienso que todos deben rendirse a mis pies. Sí, todos los sufren, muy por encima de todos aquellos personajes que son tímidos y faltos de autoestima. Somos los más víctimas de todos y los más divos con mayores expectativas de todos, porque ésa actitud dice simplemente, voltea a verme, ve lo deprimido que estoy, lo horrible que soy y por lo tanto nadie me merece.

Pues se acabó. Ya me regañé. Ya me dije a mi misma “Pilar vete en el espejo, dite a ti misma que te amas cuantas veces sea necesario para que salgas de ese pinche pozo hueco de valor para darle hacia adelante a tu vida. Nadie la va a vivir por ti más que tu”

Y heme aquí. De vuelta en este espacio compartiendo mis hallazgos personales sobre mí misma. Y lo que viene.

Voy a darme tiempo a mi de nuevo. Voy a dejar el trabajo de lado cuando sea tiempo de dejarlo de lado y no lo voy a usar de excusa para olvidarme de mi persona. Voy a retomar eso que me gusta, leer, escribir, platicar conmigo (aunque suene de loquitos).

Por algo se empieza…. o no?

~ por Piwita en noviembre 2, 2012.

Una respuesta to “De Vuelta al Des-Olvido”

  1. Puedes abandonar todo en este mundo, menos el amor propio. Puedes dejar de creer lo que quieras en esta vida, menos en la capacidad del pensamiento humano.

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