Café Literario – “Sin Límites”

Este post me gustaría empezarlo diciendo:

“A Alan Glynn le faltó consumir su propia pastilla porque su historia careció totalmente de imaginación.”

Pero no lo haré.

EL LIBRO

La semana pasada terminé de leer el libro titulado “Sin Límites” (en español) pero que en realidad lleva por nombre “The Dark Fields” y no estoy segura porqué. De hecho la película basada en el libro (gracias a Dios sólo fue basada en él) se llama “Limitless” o lo que es lo mismo para mis lectores no bilingües “Sin Límites”.

Inicialmente esta película me llamó la atención por el breve resumen que una compañera de trabajo me dio sobre ella e hizo volar mi imaginación con una sola pregunta: “¿qué haría yo de tener la capacidad de aprovechar hasta el último recurso que mi cerebro posee?” Y cuando supe que había un libro titulado de la misma forma no tarde mucho en ir a la Librería Gandhi y comprarlo.

No es fácil, debo admitir, cuando tienes la plebeya capacidad “natural” de un cerebro limitado (o al menos no adulterado por una pastilla que le aprovecha el potencial) imaginar todas las cosas que serías capaz de lograr ya en ese camino. Y sin embargo, ¿no es ese precisamente el trabajo de los escritores? ¿Imaginar “Sin Límites”?

La premisa del libro es bastante sencilla: un hombre maduro sin inspiración y ahogando frustración en el alcohol (típico) que en su día de suerte se topa con un ex-cuñado, ex-traficante de drogas que le ofrece el mundo en bandeja de plata. Bueno, específicamente le ofrece el mundo en una pastilla (o en unas 500). El hombre maduro (quien responde al nombre de Eddie Spinola, al menos en el libro) entra en un trance mental al consumir las pastillas que lo hacen comenzar una vida de éxito que tanto había soñado pero que no se había atrevido a experimentar.

El libro está escrito en primera persona.

Glynn (quien es el autor por si no lo habían notado) decidió ir al grano casi de inmediato (primero y segundo capítulo) es decir, sin muchos rodeos previos al objetivo de la historia. Este recurso, siento yo, debe ser usado con cuidado porque, aunque resulta una manera interesante de atrapar al lector en las primeras páginas, pienso que cuando eres un buen escritor no es necesario. Puedes generar un poco de humo al inicio, confundir un poco para dar razones al lector de continuar con la historia. Glynn optó por hacerlo de forma tal que te atrapa en el inicio con la intensa vida que empieza Spinola, llevándonos, de esta manera,directo al grano.

El problema cuando vamos directamente al grano desde el inicio, es que se vuelve mucho más difícil controlar la cadencia de la historia para mantener un grueso considerable de libro, sin aburrir al lector. Siento que Glynn falló en esto porque para la mitad del libro leer los repetitivos quejidos del personaje me habían provocado ya un dolor de cabeza y unas ganas de abandonar el libro aunque me costara un punto menos en mi propósito anual. Fue un sufrimiento parecido al que viví cuando leí “Luna Nueva”.

El libro en algún punto (o en el 90% de los puntos) se vuelve TAN ABURRIDO que cuando el personaje empieza a sufrir los efectos secundarios de la droga, no te sientes tan sorprendido con el giro de las situaciones (porque ya lo que quieres es acabar el libro).

Cómo, no me pregunten, pero seguí leyendo.

Otro detalle que en mi muy personal opinión me pareció crucial para el desarrollo de la historia fue la total y completa falta de imaginación del autor para idear situaciones más INTERESANTES en las que el personaje hubiese podido aprovechar su eficiente cerebro. Glynn se limitó a lo típico, leer, aprender música, invertir en la bolsa, además de su incesante verborrea en los antros con gente completamente desconocida (en repetitivas escenas de verborrea).

Finalmente después de situaciones de supuesto estrés y clímax (que a decir verdad ni se sienten como tal), llegamos al final de la historia que fue un asco. Francamente, el camino que llevaba la narración no lo pudo haber llevado a otra parte y en eso estoy de acuerdo. Pero el desenlace no generó ningún tipo de exhalación mental (o emocional) del tipo “listo, ya quedó”. No transmitió absolutamente nada y eso me pareció frustrante.

LA PELÍCULA

Tengo una pequeña necesidad ineludible de ver el filme (de haber) de algún libro que esté leyendo o haya leído. Soy quisquillosa únicamente en el hecho de que siempre tengo que leer primero el libro que leer la película puesto que después me resulta irremediablemente imposible terminar el libro (que fue exactamente el problema que se me presentó con “Agua para Elefantes”).

Otra necesidad patológica que sufro al ver la película de un libro que ya leí es que tiene que apegarse al menos un 85% a la historia. Afortunadamente y de forma particular en este caso esperaba que ocurriera lo contrario con la película y el libro “Sin Límites”. La historia sí cambió un poco pero la falta de imaginación fue el común denominador; además de que agregaron el factor “mujer” y “amor” y por supuesto el final estuvo BIEN SACADO DE LA MANGA porque no te explican el porqué de su repentino cambio.

En conclusión, chicos, si he de recomendar esta historia, les recomendarían que vieran la película para que no pierdan más de hora y media o dos horas de su valioso tiempo en una historia que pudo haber dado más, porque a pesar de ser una excelente premisa, la falta de imaginación con respecto al potencial del cerebro y las posibles consecuciones que podrían alcanzar, no te motivan en ningún aspecto para seguir leyendo.

~ por Piwita en agosto 31, 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: