Curiosidades – “Trastorno Obsesivo Compulsivo”

Uno de los trastornos de la personalidad que me ha resultado siempre el más interesante es el trastorno obsesivo compulsivo.

Hace un rato, navegando por la red me topé con una noticia publicada en Terra titulada “Expertos indican que las redes sociales pueden generar trastornos”. En dicho artículo explican, vagamente, cómo es que se desarrolla dicho trastorno gracias a las redes sociales. Me hubiera gustado que dieran más detallada la información porque más que informativo me sonó a “asustativo” pues poner “trastorno” y “redes sociales” en un artículo uniéndoles con la palabra “causa” sólo sirve para eso.

Mi curiosidad fue en aumento, por supuesto y no pude evitar seguir googleando frases como “trastorno obsesivo compulsivo tratamiento”, “trastorno obsesivo compulsivo síntomas”, etc. Di con un artículo muuuuy interesante de un caso real (bueno, en realidad no sé si es real pero me dejó con hambre de más).

Me topé también con una serie de casos que son realmente impactantes. Uno de esos casos es de una chica que estaba obsesionada con su cabello y si se encontraba en perfectas condiciones. Existen casos aun más interesantes sobre todo aquellos relacionados con los números que me dejaron impactada y después de leer esto creo que estoy seriamente de acuerdo con una frase que leí en uno de los artículos que dice que “el desorden obsesivo-compulsivo que tiene relación con los números es especialmente triste a la vez que fascinante.”

Es triste porque los individuos que sufren de este trastorno que se sienten obligados a llevar a cabo actos repetitivos que carecen de trascendencia como lavarse las manos de forma persistente, realizar verificaciones (revisar que la puerta tenga llave varias veces o que la estufa está apagada) con el fin de evitar situaciones catastróficas que pudieran derivarse de no llevar a cabo dichos actos como la muerte de alguien cercano o el que un avión se estrelle. De hecho, este último ejemplo me recuerda un programa que veía hace muchos años que era muy parecido a “The Twilight Zone”. En este episodio en particular se presentaba a un chico que le fue diagnosticado un desorden obsesivo compulsivo. No recuerdo exactamente los rituales que llevaba a cabo, pero incluían, golpear con el pie el suelo 5 veces, tronar los dedos y aplaudir una vez para evitar que un avión se cayera. Para no hacerles el cuento largo, no recuerdo exactamente qué pasó que el psiquiatra que lo atendía al tratar de convencerlo de que su compulsión no era real, realizó el ritual que el paciente utilizaba para mantener los aviones en el aire a lo que el paciente le contestó “me ha quitado la maldición, ahora es responsabilidad de usted”. Como es obvio, el psiquiatra no le creyó y no realizó el ritual, y un avión se estrelló.

En ese caso en particular el paciente en realidad no estaba loco y sus rituales fueron perfectamente justificados cuando el avión se cayó al no realizarlos, sin embargo en la vida real no sucede así. Muchos de los pacientes en realidad dudan de la realidad de sus rituales, mas no son capaces de parar.

Otra cuestión que me resultó bastante curiosa fue que en mi ignorancia yo siempre imaginé que los desórdenes obsesivos compulsivos eran puramente psicológicos (es decir que no requerían fármacos para controlar) y que eran producto de “traumas” personales y sin embargo hoy descubrí que efectivamente tiene una raíz neurológica y que requiere de medicamentos para “controlar” (OJO no para curarlo). Supongo que eso es precisamente lo que lo hace más difícil para las personas que sufren trastornos con raíces neurológicas como los esquizofrénicos o los obsesivos compulsivos, el hecho de que en realidad visto de una forma fría, no es posible “curarlos” en términos estrictos sino sólo mantener controlada la enfermedad. Y de hecho, en todos los artículos que leí el día de hoy sólo se habló de específicamente eso, “controlar” sus rituales, sus episodios, sus manías, etc. sin involucrar nunca la palabra curar. Lo cual me remite mentalmente a un libro que leí hace poco que se llama “Historia del Loco” donde el joven principal era esquizofrénico (si mal no recuerdo). Escuchaba voces y tenía alucinaciones. Sin embargo su enfermedad era controlada por fármacos que tenía que tomar de por vida (cuando dejó de tomarlos la alucinaciones regresaron). Me pregunto entonces si la gente que toma estos medicamentos de por vida no se hace inmune a los efectos y tiene que aumentar las dosis del mismo o en su defecto, cambiar de medicamento. Ahora que si este es el caso, entonces ¿cómo le hacen los psiquiatras para regular eso, por ejemplo en un paciente que no está internado? Y si son drogas bastante específicas, entonces no hay muchas en el mundo que funcionen para un tipo de enfermedad determinada. En tal caso, ¿qué pasaría si se les acaban las opciones con un paciente que debe tomar estos medicamentos de por vida? Porque pienso que si una persona normal vive alrededor de 70 años en promedio y tiene que pasar 40 o 50 años de su vida medicándose para controlar el problema, es altamente probable que tengan que modificarle dosis o medicamentos a lo largo de este tiempo.

Me llama mucho la atención la magia que le adjudican las personas TOC a sus rituales u objetos que patrocinan sus compulsiones. No puedo evitar preguntarme ¿cómo demonios se les ocurre tal o cual cosa?. Por ejemplo, leí sobre una chica que se obsesionó con la sal como traedora de mala suerte. La chica estaba convencida de que cualquier contacto con la sal derivaba en tragedias a su vida personal por lo tanto evitaba el contacto directo con la sal. ¿Cómo hacen esa relación entre una cosa y otra?

Ya por último les comento de algunos casos que encontré de gente famosa que sufre de trastornos obsesivos compulsivos (más compulsivos que obsesivos) como Jessica Alba, Cameron Diaz, Donald Trump, Leonardo DiCaprio, Penelope Cruz, Charlie Sheen, Justin Timberlake entre otros. En el artículo no explican definitivamente cuáles son esos rituales que cada uno realiza (dato que sería interesante conocer).

El gran inventor Nikola Tesla tenía «manía aritmética», también llamada desorden numérico obsesivo-compulsivo. Pedía exactamente 18 toallas limpias cada día. Si se le preguntaba por qué, no proporcionaba ninguna explicación. Los accesorios de mesa y las toallas no eran los únicos artículos que pedía en múltiplos de 3. Con frecuencia, por ejemplo, se sentía impelido a dar 3 vueltas alrededor de una manzana de casas, y siempre contaba los pasos mientras paseaba. Eligió la habitación número 207 en el Hotel Alta Vista, debido a que 207 es divisible por 3. Durante la cena, apilaba sin cesar 18 servilletas de forma escrupulosa, siempre en busca de números divisibles por 3.

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Un chico de 18 años siente el apremio de contar hasta 22 una y otra vez. Da golpes suaves en la pared 22 veces o múltiplos de 22. Pasa 22 veces a través de las puertas, y se sienta y se levanta de su silla 22 veces. Se convirtió en drogadicto, lo cual tuvo efectos interesantes en relación con su manía con el 22. Con las anfetaminas y la cocaína, por ejemplo, sus sartas de 22 golpes en la pared se hacían más continuas, hasta el punto de consumir todo su tiempo. El LSD hacía desaparecer del todo ese ritual.

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Hace 10 años, cuando la señorita A tenía 17 años, curó a su madre de una mordedura de perro durante dos meses, haciéndose cargo de ella con gran responsabilidad. Fue en esa época que al ver a los perros “temía contaminarse con su saliva y contagiarse de rabia”. Se lavaba las manos repetidamente, incluso con alcohol y cloro. Después de un año, su temor cambió al de contraer SIDA. Evitaba tratar a personas desconocidas por miedo a esa enfermedad. No se sentaba en el lugar de otras personas por miedo a contagiarse. Llamaba a TELSIDA solicitando información, pero se negaba a realizarse la prueba por miedo a que la aguja que utilizaran estuviera contaminada. A los 19 años estos temores desaparecieron.

Hace un año, contando con 26 años, la señorita A atravesó por situaciones difíciles: tuvo un accidente en el que se lastimó un tobillo, un familiar fue asaltado, y ocurrió un robo en su negocio. La señorita A empezó a asociar estos eventos con el uso de la sal, pensaba que: “en esos días había utilizado el salero y no se había lavado las manos”. Empezó a evitar a las personas y objetos que ella consideraba habían tocado sal. Cuando se sentía “contaminada” se lavaba las manos de manera determinada y en ocasiones se bañaba e incluso también lavaba su ropa. Si tocaba la sal, no solamente podían sucederle desgracias a ella, sino también a su familia, pues se convertía en portadora de la mala suerte. Desde entonces el miedo hacia la sal fue aumentado gradualmente: hasta el simple hecho de nombrarla o escribir su nombre, le generaba miedo y aunque podía ingerir alimentos con sal, evitaba los que la contenían en exceso y tenía que lavarse manos y dientes para neutralizar el efecto de la mala suerte. Siempre se lavaba tres veces, pues “el uno y el dos son números de Dios” y no debía “mancharlos”. También lavaba su oreja cuando utilizaba el teléfono después de que otra persona lo había usado, pues si no lo hacía sin duda recibiría malas noticias. Dice haber comprobado el efecto nocivo de la sal, debido a que siempre que la tocaba le sucedían desgracias “Quería pensar que no pasaba nada, pero me pasó muchas veces”. La paciente fue perdiendo interés en su trabajo y posteriormente en sus actividades, conciliaba con dificultad el sueño, disminuyó su apetito, perdió cerca de 10 kilogramos, sintiéndose cansada y desesperanzada todo el día. Ha llegado a tener ideación suicida, motivo por el que buscó ayuda especializada.

~ por Piwita en julio 16, 2011.

Una respuesta to “Curiosidades – “Trastorno Obsesivo Compulsivo””

  1. Las personas con trastorno obsesivo tenemos mucha imaginación somos capaces de asociar sucesos catástróficos, su causante y la forma de “evitar que se produzca este” no tiene ninguna razón específica por la cual lo hagamos de tal forma o de otra, nosotros mismos reconocemos que es ilógico todo esto y lo que nos diferencia de los que padecen esquizofrenia es que podemos distinguir la realidad de nuestros pensamientos absurdos. Parece un trastorno “interesante” en cuestión ya que cada persona tiene pensamientos y rituales de todo tipo aunque hay algunos que son comunes como lavarse las manos para no tener gérmenes, revisar, evitar hacer daño etc aunque hay algunos realmente curiosos. Yo evito salir de los sitios con el pie izquierdo para que mis padres no tengan un accidente, cuento matrículas de coches que tienen que sumar impar para que el día vaya bien…en fin es curioso, pero es realmente angustiante vivir con esto cada día y los familiares sufren mucho. También existen enfermos obsesivos puros que no realizan ningún tipo de ritual, o si lo hacen pero son puramente mentales. Saludos de una persona con este trastorno.

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