Paréntesis – Duelo

Podrán llamarme paranoica, pero me dio la sensación de que algunas de las personas que me rodean sintieron algo de gusto cuando supieron que fui despedida de mi trabajo. Muchas veces esas sensaciones son difíciles de esconder sobre todo a la hora de consolarte. Tal vez sea una cuestión inconsciente (espero) porque yo sé que esas personas lo último que desean es el mal y sin embargo en cierta forma le afecta a uno en muchos niveles.

He estado tratando de mantenerme tranquila, ya saben, tener la cabeza en alto en todo momento, no sucumbir ante el recuerdo ni dejarme llevar por la lágrimas que ocasionalmente brotan (aunque pequeñas) de mis ojos. He tratado de no comentar mucho al respecto y decidí empezar inmediatamente de nuevo. Sin embargo puedo admitirles, con toda la libertad que este blog me permite que perder mi trabajo fue una de las cosas más dolorosas que he podido pasar. Y aun y cuando ya estábamos “preparados” para el fin, es muy difícil vivirlo de verdad. Claro que la empresa se molestó en hacerlo aún más difícil cuando te negaron el ingreso a las instalaciones cual vil delincuente o al esperar en los sillones  que te llevaran como perrito a la salida porque podrías representar una amenaza. Me parece poco profesional, pero lo entiendo, es una manera de protegerse porque no todos lo toman con calma.

Sigo en la negación porque me rehúso rotundamente a quebrarme y perder mi tiempo para encontrar otro trabajo porque como muchos y aunque pocos lo crean, tengo responsabilidades económicas que solventar. Eventualmente tendré que llorarle, echarle madres, deprimirme, etc., pero no por el momento.

No me arrepiento en lo absoluto de los tres meses que laboré ahí por tres simples razones:

1) Conocí gente nueva, con las que, estoy segura, puedo trazar una excelente amistad que trascienda.

2) Aprendí demasiado, no sólo técnicamente, sino como profesional entre las más importantes fue perder mi miedo al teléfono y tener paciencia, mucha paciencia.

3) Fue mi primer trabajo formal, con reglas, disciplina, levantadas temprano, y estipulaciones, parámetros y procedimientos.

El mundo sigue su curso y uno tiene que continuar, las deudas no se congelan cuando uno pierde el trabajo así que no debemos permanecer mucho tiempo bajo el peso del duelo. No obstante, es importante llorarle a la situación para que el sentimiento no se quedé apeñuscado en el armario de todos los sufrimientos no vividos porque podría desbordarse. Dios sabe que ya tengo lleno ese armario.

Les pido que pongan changuitos para encontrar un buen trabajo rápido para ya dar el siguiente paso en la evolución.

Un abrazo a todos los que me apoyan a pesar de todo.

~ por Piwita en julio 7, 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: