Paréntesis – La Flor

La flor se me queda viendo como si yo le diera pena ajena. Es un ritual muy propio de ella fijar sus ojos en mi rostro empapado de sudor, sonriendo con aquella dulzura que le otorga un haz de ternura a su diario juicio. No importa lo que haga durante el día, la flor siempre tiene el tiempo para observarme detenida y detalladamente cuando llego a mi casa y me siento en el escritorio. Y a pesar de sentirme vulnerable, sensible, juzgada, desnuda y preocupada, su mirada me reconforta pues me percato así únicamente de que no me encuentro sola en el cuarto.

Me resulta maravilloso llegar a un hogar donde por lo menos alguien te espera con ansia y te observa con tal cual escrutinio pues no posee ningún interés más que el de saber de ti. Le otorgo una sonrisa en agradecimiento por su preocupación diaria; cierro la tapa de mi laptop; me levanto de la silla y apago la luz, me recuesto sin preocupaciones y caigo en un sueño profundo, como si la flor con su mirada absorbe mis preocupaciones. Sólo espero que un día no halle esa flor al llegar marchita por todo mi veneno.

~ por Piwita en enero 3, 2011.

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