Paréntesis – Intolerancia

Anoche estaba viendo un capítulo de Old Christine (sí, sí, recordando viejos tiempos con su primera temporada… me sigue dando mucha risa) en donde Christine se da cuenta que en la escuela de su hijo no hay diversidad de razas, es decir, todas los niños y niñas que hay ahí son rubios. Y como siempre, la mujer tiene que hacer algo al respecto.

El caso es que encuentra una familia Afroamericana y decide patrocinarlos para que su niña sea aceptada en la escuela, y después de hablar muy bien de la familia (que ni conoce, la niña finalmente es aceptada en la escuela. Total que la familia muy agradecida, la invita a cenar a Christine quien felizmente acepta y lleva a Matthew (su hermano) con ella. Resulta que empiezan a platicar y el papá afroamericano dice algo como “Sí, bueno, me agrada que en Westbridge (así se llama la escuela) las familias tengan buenos valores, nosotros cambiamos a nuestra hija de su antigua escuela porque había demasiados jotos” y la esposa contesta “Amén.” Christine se queda impactada y se da cuenta que la familia Afromericana es homofóbica (o sea, que introdujo el homofobismo a su escuela).

Para remediarlo, Christine consigue una familia de papá-papá y los patrocina para que entren a Westbridge. Llega con ellos y uno de los padres comenta que se salieron de la escuela donde estaban porque “había muchos judíos.”

Me gusta mucho este capítulo porque realmente hace hincapié en un asunto de mucha importancia que es la tolerancia, y como mucha veces aun los grupos minoristas son igualmente intolerantes con otros grupos, lo cual resulta un tanro hipócrita de su parte que estén peleando por la igualdad entre razas, género, nacionalidad, credos si su  nivel de tolerancia rebaza los suelos. En este caso, los afroamericanos que no toleran a los gays, y los gays que no toleran a los judíos. Y muy seguramente de seguir la cadenita se toparían con los judíos que no tolera a los musulmanes, y los musulmanes que no toleran a las mujeres liberales, etc., etc.. El caso es que toda esta malvibrosidad resulta en un mundo repleto total y absolutamente de odio. Pienso que si queremos cambiar al mundo debemos empezar a pensar nosotros mismos a qué somos intolerantes; yo, por ejemplo, no soporto a los cholos de citadel, pero como todos tienen derecho a su espacio en el mundo citadelezco pues obviamente no hago pedo al respecto. Y así sucesivamente. Realmente tenemos que entender que ser tolerante no significa estar de acuerdo con las creencias o estilo de vida de las personas que nos rodean, pero como todo hay en esta viña del señortz, tenemos la obligación de respetar a todos y cada uno de los individuos con quienes convivimos (o no) dejando a un lado los estereotipos y prejuicios que usualmente podemos encontrar en nuestras cabecitas (pero eso es harina de otro costal) para que haya una armonía social; es decir, para disminuir la incidencia de violencia debido al odio o intolerancia).

~ por Piwita en diciembre 12, 2010.

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